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Mostrando entradas de julio, 2012

Nuestras propias emociones. ¿Y esas quién las traduce o interpreta?

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Qué os voy a contar: es lunes, algunos amigos se han ido de vacaciones, el país está…bueno, está como está, y muchos nos sentimos más que «quemados» a estas alturas del verano... así que me gustaría hablar de algo que, si bien no parece relacionado directamente con la traducción o la corrección, sí lo está de forma indirecta, y que nos ayudará a relajarnos un poco más.
En los últimos años me he visto envuelta en muchas situaciones de tensión (o estrés, de origen anglosajón). Debo confesar que nunca fui una persona excesivamente relajada. Efectivamente, mi cuerpo siempre parecer estar en tensión, así que tengo que trabajar mi serenidad —y, por ende, la seguridad— mucho más que otras personas, que parecen traerlo de fábrica. ;-)  
  Es verdad: cuesta asumir que necesitamos trabajar de forma voluntaria, consciente y con mucho esfuerzo nuestra propia paz interior… y que siempre volveremos a caer en el «vicio» y tendremos que reubicarnos nuevamente... pero no caigam…

Todos somos aprendices

En estos tiempos tan modernos —como diría mi abuela, a la que tanto echo de menos—, parece que tenemos que llegar al mundo «comidos y servidos»; parece que no es correcto apostar por esa gente que llega a una estación con una maleta llena de ilusión y aptitud; muchas veces se nos exige conocer de arriba abajo el libro de instrucciones de la vida: cultura, música, diseño, moda, empresa y negocios, ciencia, política, idiomas, viajes… Debemos tener repasada la lección, desde la portada hasta la última página. Si no la sabemos —y esto es lo peor de todo—, debemos «fingir» que sí la conocemos delante de los demás: el aprendizaje y el ser principiante se han identificado con algo muchas veces vergonzoso, especialmente a partir de determinada edad.
La palabra principiante procede del verbo principiar, que significa comenzar (¡a aprender o hacer algo!). En ella no existe ningún matiz que implique la ausencia de aptitud. Si alguien comienza es porque, lógicamente, quiere actuar. Positivo, ¿no?
M…