jueves, 4 de septiembre de 2014

Seguridad, confianza y felicidad: claves de mi taller el próximo día 14 en Londres

Que en nuestra vida, en general, prestamos menos atención a nuestra dimensión psicológica no es un secreto. El ritmo vertiginoso del día a día, con nuestro trabajo, familia y tareas diarias, hace que a veces no prestemos suficiente atención a esa parte tan importante.

Por eso, en lugar de exponer un tema sobre un campo de especialización en el que trabajo, siempre he preferido ofrecer charlas de orientación. En el caso del próximo Lenguando, que se celebrará en Londres los días 13 y 14 de septiembre, no va a ser distinto. Mi charla será una especie de pequeño oasis o pausa para poder desconectar.




Por ello, no esperéis que vaya a repartir muchas fotocopias o deberes (jeje), ni que haya una presentación de Power Point o de otro formato demasiado extensa. Habrá un guión, sí, pero seremos nosotros quienes lo desarrollemos, LOS PARTICIPANTES. Yo participaré con vosotros como una más.

LOS OBJETIVOS

- Comenzar por relajarnos y llevar a cabo una pequeña reflexión de unos pocos minutos sobre cómo nos sentimos en este momento y qué nos preocupa sobre nuestra profesión.
- Compartir nuestras dudas e inseguridades en el campo: ¿Tendré más volumen de trabajo? ¿Habré tratado al cliente como él esperaba? ¿En qué debo especializarme ahora? ¿Cuándo debo dejar de ampliar mis campos de especialización? ¿Perjudicaría esto a mi perfil profesional?
- Despejar mitos y falsas creencias: ¿Somos peores traductores por ser más jóvenes o tener menos experiencia? ¿Tienen los traductores con mucha experiencia trabajo en todo momento? ¿Debo compararme con los demás para saber si voy bien encaminado? ¿Debería dar charlas o tener un blog?
- Generar un debate sano y respetuoso, en el que todos podamos aportar y escuchar al resto.
- Ayudar al compañero más cercano y observar qué mejoras podemos realizar en nuestro perfil profesional (currículo, redes sociales, carta de presentación o mensaje personalizado para los clientes, etcétera)
- Aprender qué es realmente EMPRENDER y qué implica; dejar claro que, en estos tiempos, aunque se divulgue la importancia de emprender, no tenemos la obligación de hacerlo y podemos ocupar otro tipo de puestos gracias a nuestra profesión.
- Realizar una reflexión sobre cómo podemos creer más en nosotros mismos y cuidarnos en nuestro día a día, primero como personas —esencial para creer en otros aspectos de nosotros mismos— y después como profesionales. Todo está relacionado y es extremadamente importante que sepamos combinarlo.
Representaremos pequeños papeles como clientes y proveedores para analizar nuestra forma de expresarnos y de comportarnos.

Espero que este pequeño guión sirva para despejar las dudas que pudiera existir sobre mi pequeña ponencia que, más que una ponencia, será una charla y un debate conjunto en el que espero que todos participemos y nos aportemos algo positivo.

OBJETIVO PRINCIPAL

Salir del aula con más seguridad en nosotros mismos, creyendo en lo que de verdad somos capaces de hacer —sin compararnos con el resto— y con más energía para continuar con lo que más nos gusta: los idiomas y la traducción. Y, sobre todo, salir con una GRAN SONRISA. :-)




Un abrazo. ¡Nos vemos el día 14 en Notting Hill!

domingo, 13 de julio de 2014

Cuando los plazos nos pisan los talones

Los plazos: esos enemigos implacables de los traductores y correctores. Parece que la fecha de entrega queda lejos y, de repente, ¡zas! ¡Pero si ya hay que entregar el proyecto! Mierda, otra vez nos la hemos jugado a nosotros mismos. 



Reconocedlo: a todos nos pilla el toro. Todos hemos acabado en una silla, de madrugada, alternando un café tamaño XXL en una mano y un teclado en la otra, jurando y perjurando que será la última vez que aceptemos un trabajo con tan poco plazo o que dejemos que un plazo largo nos haga confiarnos, dejándonos en prendas menores. ;-)

¿Por qué acabamos cayendo en las garras del binomio agobio + procrastinación? Hay unas cuantas razones, pero reflejemos aquí algunas:

  • CALCULAMOS MAL. Sí, sí, como lo leéis. ¿Nosotros? ¿Traductores experimentados? ¿Cómo vamos a calcular mal si ya nos hemos metido entre pecho y espalda chorrocientos proyectos de tantas mil palabras? Pues sí, calculamos mal, especialmente cuando estamos bajo presión y con muchos otros proyectos en la cartera; o cuando estamos con una mano cambiando el pañal de nuestro hijo y con otra en el móvil contestando —sin saber muy bien cómo demonios podemos escribir algo coherente— al cliente. 
  • SOMOS UN POCO SOBRADOS. Esto viene un poco al hilo del anterior punto: creemos que tenemos un máster del universo y que podemos asumir todo y en el último momento. O que podremos llevarnos el portátil a la playa y hacer 8000 palabras de una sentada. En el fondo, lo piensas y te entra la risa floja leyendo esto.
  • EL AGOBIO DEL VACÍO. Claaaro que sí. Llevamos más de una semana sin casi tocar una tecla, comenzamos a comernos hasta los muñones de las manos y cuando llega el proyecto esperando pensamos: «Qué bien, un tema interesante y con un buen plazo. Me lo tomaré con calma.» ¿Que no? Me da que a todos nos ha pasado, aunque no siempre seamos tan vagos.
  • LA AVARICIA. Qué lujuriosos nos ponemos a veces cuando tenemos mucho trabajo y queremos más y más porque... 
    • Nunca sabemos cuándo habrá vacas flacas, así que mejor acumular ahora que quedarse a dos velas luego, ¿no?
    • No sabemos decir NO a los proyectos. O derivarlos a compañeros que lo harían bien. Ojo al dato. Aún tenemos mucho que progresar en ese aspecto: aunque ya derivemos trabajo, creo que deberíamos aprender a delegar más en las personas que nos rodean —las de confianza, no el vecino del quinto, claro— y que sabemos que son profesionalmente impecables. Hay que darles una oportunidad, porque nunca sabes cuándo se acordarán de ti los demás.
  • LA INCAPACIDAD DE ALTERNAR TAREAS. Desconocemos las técnicas para hacer malabares con las entregas, hacer la compra, tener vida social... vamos, que no sabemos cuadrar una agenda o un calendario y solemos dejar de escribir en él a los dos meses (como mucho). Un par de tareas de más y... ¡pam! Entramos en bucle. 
  • INTERNET, LAS MOSCAS, LA TELE, EL MÓVIL. Cualquiera de estos elementos —y otras tantas cosas con las que nos distraemos en un nanosegundo— tiran por tierra nuestra productividad y capacidad para adelantarnos a la tragedia.


¿Y CÓMO PODEMOS SUPERAR ESTO?




EMPEZAR DESDE EL MINUTO CERO: si comenzamos antes, tendremos más margen para sopesar las dificultades, actuar ante imprevistos —no podemos planear todo, por supuesto, pero si contamos con una ventaja de tiempo podremos abordarlo—. Además, tendremos más tiempo para revisar con calidad nuestros proyectos, equilibrar las tareas...

EVITAR LAS DISTRACCIONES: como muchos sabréis, las herramientas tipo pomodoro nos pueden ayudar, pero de nosotros depende al final hacerlas funcionar con utilidad y obtener esa productividad que buscamos. 

APRENDER A PRIORIZAR Y CLASIFICAR: no es lo mismo contar con un proyecto de más de 15 000 palabras o de cierto grado de dificultad —por tiempo que vamos a emplear en investigación y búsqueda terminológica, por ejemplo— que abordar uno de menor volumen o, simplemente, más asequible a la hora de avanzar. Tenemos que conocernos mejor para saber lo que realmente podemos hacer con más rapidez y lo que realmente nos va a costar más tiempo y sudor. También somos mayorcitos para saber lo que podemos realizar relacionado con nuestra vida personal mientras trabajamos en algo de nuestra profesión

CONTAR CON HERRAMIENTAS QUE NOS AYUDEN: agendas o cuadernos en papel —algunos, incluida yo, preferimos contar con el método clásico de toda la vida, porque retenemos mejor lo que escribimos de ese modo—; Evernote u otro tipo de aplicaciones con recordatorio similares (disponibles para tabletas, móviles y ordenadores); hojas de cálculo o herramientas en la nube, como Google Drive y Docs; programas específicos para gestionar proyectos; calendarios que ves cada día según te sientas en tu despacho... Todo es válido. Podría hacer una entrada entera para hablar de esto, pero creo que lo dejaremos para otro día.

EN RESUMEN




  1. Prioriza y ordena
  2. Comienza lo antes posible
  3. Evita las distracciones
  4. Pide ayuda: herramientas y personas adecuadas
Eso es todo. Espero que os haya resultado útil, al menos como recordatorio, uno que necesitamos todos de vez en cuando. Por último, aprovecho para anunciar en el blog mi ponencia y taller práctico en Lenguando London el día 13 de septiembre: «Ser emprendedor y traductor: enfrentarnos a los retos laborales y psicológicos de nuestra profesión» 




¡Un abrazo!

domingo, 9 de marzo de 2014

El «marketing» en traducción. ¿Qué tal una escala de grises?

El hombre y su extraña manía de colocar todo en el blanco o negro.
O te obsesiona el marketing y necesitas saturar a los demás con tus técnicas de promoción, o te posicionas en el astuto —e incluso más promocional— lugar de rechazar cualquier tipo de estrategia comercial o de venta, criticando a los que lo aplican.



¿Somos empresas o no? Lo somos. Somos microempresas, amigos.

Según la RAE, marketing —o mercadotecnia— se define como:
mercadotecnia.
(De mercado y -tecnia).
1. f. Conjunto de principios y prácticas que buscan el aumento del comercio, especialmente de la demanda.
2. f. Estudio de los procedimientos y recursos tendentes a este fin.


No nos engañemos: todos necesitamos, como trabajadores autónomos que llevamos una pequeña empresa, buscar clientes. Eso implica utilizar ciertos recursos o estrategias. A elección de cada uno. Algunas personas han tenido la suerte de haber podido caer en el campo en el pasado y no necesitar ahora, en la explosión de las redes sociales, promocionarse a través de estas. Perfecto. Otras, en cambio, son más jóvenes, acaban de comenzar a emprender o, simplemente, no se habían promocionado hasta ahora y necesitan ser más activos... ¿Por qué estaría mal promocionarse?

Lo primero que creo que está mal: promocionarse incorrectamente. Vamos a considerar esta afirmación como un color gris, ¿vale? No es ni blanco ni negro. ¿A que también sienta bien?; lo segundo que creo que está mal: no respetar los métodos de los demás por el mero hecho de que tú no lo haces o sí lo haces; lo tercero que creo que está mal: no saber promocionarse, sino malvenderse con humo. Esto casi es lo mismo que lo primero. Seamos honrados y vendamos lo que somos y hemos hecho, no lo que «quieres que otros crean que eres».

En eso consiste un poco también la vida, en defender lo que eres, en vender lo que realmente piensas, no en lo que otros quieran oír. Al fin y al cabo, si no eres algo que dices ser, tarde o temprano se va a notar.

Hace unos días, un par de personas me preguntaron cómo podían conseguir más clientes y promocionarse. Yo no tengo una bola de cristal ni fórmulas o varitas mágicas, pero si algo he aprendido es lo que creo que NO debo hacer. Aquí va:

- No satures diariamente a tus contactos con miles de movimientos comerciales. Dosifica las cosas, que ya se sabe lo que decían las abuelas: lo bueno, si breve, dos veces bueno. No sientas ansiedad por si «otros te adelantan». Las mejores cosas que me han pasado en mi vida, por ahora, han sido las que se han hecho de forma sólida y poco a poco, sin pensar en qué kilómetro estaban otros. Si no, al final, todo cae cual castillo de naipes.

- Sé coherente con tus cuentas y redes sociales. Si te defines como un profesional, actúa como tal, aunque puedas dar algún toque más humano, por supuesto, que además es positivo y también demuestra que eres una persona, antes que traductor. Lo que creo que no se debe hacer es saturar con tus entradas de blog (por poner un ejemplo ficticio) y soltar a la mañana siguiente que te has levantado con una resaca increíble o que vas a emborracharte como una cuba el fin de semana.

Siempre digo esto desde mi punto de vista, ojo, allá cada uno. Todo esto partiendo de la base de que estás leyendo esta entrada de blog y que te pueda interesar promocionarte o mejorar como profesional con alguna pequeña estrategia o impulso con redes sociales y otros sistemas. Si no, estupendo, puedes cerrar el blog y seguir usando tus cuentas como tú mejor creas, y lo respeto.

- Ni tanto ni tan calvo: créate una imagen profesional, promociona lo que sabes hacer, pero no vendas más de lo que puedes abarcar.

- Por otra parte, nadie necesita saber TODO lo que estás cursando, enseñando a otros o haciendo en cada momento, sea profesional o no. La discreción, con pequeñas cosas de interés, es mucho más efectiva y genera más admiración, al menos en mí.

- Como he dicho arriba, todos somos humanos, así que no está mal que pongas quién eres como profesional, pero también algo que también te pueda interesar más allá de la traducción. Créeme, si solo te interesa la traducción y nada más que eso, sueñas con ello las 24 horas del día y no tienes más vida, tienes un problema.

- Lo dicho ya mil veces: si creas un blog, escribe, pero con coherencia y aportando algo nuevo, no una redifusión, que para eso ya tenemos apuntes, libros y conferencias. A nadie le gustan los refritos.

- Si crees que el hecho de tener Twitter te genera un conflicto interno entre lo que ser como persona y como profesional, no te preocupes: a todos nos pasa. ¿Qué tal si juegas con redes mucho más interesantes para tu cara profesional? LinkedIn es una excelente opción que se nos olvida explotar muchas veces.

- No te gastes mucho dinero en promocionarte. Hay muchas vías —y cada vez más, gracias a Internet— para hacerlo de forma gratuita o pagando, pero pagando por muchas otras utilidades y recursos: conferencias, encuentros y charlas, un blog bien escrito, interés real y mensajes directos a ciertas empresas, clientes o colegas, aportaciones en foros...

Quien lo consigue, no es por dinero, es por esfuerzo y por valía. 

Personalmente, me encuentro en una etapa en la que estoy explotando mucho más mi perfil en LinkedIn que mis redes sociales, aunque sí tengo dos cuentas de Twitter (fue una decisión que me costó y que a día de hoy sigo a veces pensando), una personal y otra profesional. A veces coinciden en contenidos, a veces no. Creo que es mucho más útil para mí, puesto que puedo conocer a muchos otros colegas de profesión o de campos en los que trabajo, sin tener que divulgar toda mi información más privada o personal sobre lo que pienso en todo momento.

Finalizo esta entrada con un mensaje importante: no te sientas culpable por querer promocionarte como profesional, pero, si lo haces, hazlo de una manera... también profesional.

Feliz semana.





lunes, 3 de febrero de 2014

¿Necesito un blog para tener éxito en traducción?

La respuesta es, claramente, NO. No necesitas tener un blog profesional para poder triunfar en tu profesión...

... PERO sí puede ayudarte en varios aspectos que enumeraré y explicaré brevemente, por si fueran de ayuda a la hora de tomar la decisión de crear uno:



VENTAJAS DE TENER UN BLOG

  • Puedes exponer y publicar tus ideas: lo que opinas del campo de la traducción, de la lingüística, de la revisión o, simplemente, del segmento más social o publicitario de la misma.
  • Das a conocer tu manera de escribir y de expresarte en tu lengua materna: es posible que algún cliente potencial o colega de profesión lo lea y la próxima vez que tenga un proyecto que encaje con tu perfil piense en ti.
  • Conoces y te comunicas con otros colegas de profesión a través de los posibles comentarios, de la difusión que hagan otros de tu entrada, etcétera. 
  • Te enriqueces con los puntos de vista de otras personas que te comentan y por tu propia investigación a la hora de elaborar una entrada (si la haces, hazla bien).
  • Puedes ayudar a otras personas, aportarles algo y que les sirva a ellos también para inspirarse y mejorar. Este es uno de mis puntos favoritos.

DESVENTAJAS DE TENER UN BLOG

  • Actualizar —de forma constante y con calidad— un blog implica emplear una cantidad de tiempo considerable que podrías emplear en buscar clientes, poner orden en tus facturas o, simplemente, en tomarte un respiro entre un trabajo y otro.
  • Si no lo cuidas, si no publicas contenido de calidad o caes en el desorden o la irregularidad, puede proyectar una imagen negativa de ti como profesional. Justo lo contrario de lo que esperabas al tener un blog de tu campo de trabajo.

Preguntas frecuentes que se hace un profesional a la hora de escribir un blog:

  • ¿Sobre qué DEBO escribir?
La cuestión no es sobre lo que DEBES, sino sobre lo que quieres escribir. ¿Qué te interesa realmente? ¿Qué querrías desarrollar o exponer? Coge una libreta —me encantan las libretas, son la mejor manera de elaborar borradores de todo aquello a lo que quieres dar forma— y crea un borrador de tus ideas. Cuanto más especificas mejor. Esto puede resultar confuso, pues parece que a veces debemos redactar grandes títulos, rúbricas o temáticas para luego desarrollarlas, pero es justo al contrario. Cuanto más específico seas con tus objetivos, más fácil será que consigas tu objetivo y que cumplas con lo que te has propuesto. METAS PEQUEÑAS, GRANDES LOGROS. Recuerda esta frase. Se cumplirá en un 99 % a lo largo de tu vida.

Será más fácil escribir sobre aquellas especialidades o campos en los que trabajes o que te interesen más. Investigarás con más ilusión y llegarás a esbozar una entrada realmente interesante.

  • Eso está muy bien, pero... ¿cómo consigo visitas?
Podría entrar en debates filosóficos, o decir, simplemente, que no debes fijarte en cuántos visitantes hay en tu blog, sino en la calidad y lo que publicas, pero esta afirmación estaría completamente abstraída del mundo real y de competencia en la que vivimos. Personalmente, en este momento concreto de mi trayectoria profesional no le otorgo importancia, pero sí se la he otorgado mentalmente varias veces y comprendo que puedas pensar en ello. Por ello, intentaré darte mi punto de vista —más incluso como lectora de otros blogs que como bloguera— que, una vez más, repito que solo es el mío y que puedes adoptar o no como válido.

Para conseguir visitas de calidad, debes escribir y demostrar que dominas tu lengua materna, combinando esto con un contenido interesante o de calidad, pero, sobre todo, basarte en un binomio: dinamización + difusión. Utiliza las redes sociales y profesionales para difundir tu blog, dedica unos minutos al día (dependiendo de tu carga de trabajo y de otras tareas, de 30 minutos a 1 hora, por ejemplo) a actualizarlas, a demostrar lo que interesa allí.

Otra buena idea es visitar otros blogs y aportar tu granito de arena con un comentario; ayudar al resto del mismo modo que tú quieres que se interesen en ti.

Recuerda: nada llega solo, eres tú el que debes ir a por ello.

  • ¿Cómo puedo publicar algo nuevo o interesante siempre? No sé si seré capaz de hacerlo de forma constante. Hay muchos blogs.
Otro punto interesante y que comprendo que es el que más preocupa. Ciertamente, hubo una explosión de blogs, sobre todo de traducción, hace unos pocos años, y parece que crear un blog ahora resulta poco atractivo y que todo está inventando.

Recuerda: siempre hay algo nuevo que aportar. Eres un individuo diferente del resto. 

Para conseguir que llegue la creatividad hay que leer e inspirarse de otros sitios web, libros, blogs —sin copiar, que no es lo mismo que inspirarse o dejar que la esencia nos influya de forma positiva—, o incluso realizando pequeñas encuestas en tu página o red social favorita para que otros te digan qué les interesaría. Combina eso con tus intereses y encontrarás nuevas ideas siempre.

Anota las ideas que te vengan a la cabeza al momento, no lo aplaces para después. No te olvides de llevar siempre contigo una libreta y un par de bolígrafos. Si lo dejas para luego, es probable que no te acuerdes o que, simplemente, ya no recuerdes del mismo modo lo que querías plasmar.


CONCLUSIÓN Y PUNTOS IMPORTANTES:

La conclusión es que puedes tener un blog. Si quieres, puedes, así que ponte manos a la obra y construye lo que deseas; si, por el contrario, no consideras que sea ahora el momento, no pasa nada, muchos traductores profesionales de gran reputación no tienen un blog periódico.

Ahora bien, si después de esta entrada —o ya antes— piensas en crearlo, ten en cuenta unos aspectos esenciales:

  • Escribe BIEN en tu propio idioma materno. Lo siento, sé que esto puede parecer obvio, pero cuando recibo algunos currículos o leo algunos blogs o periódicos siento que no se escribe correctamente. No hay que ser corrector para escribir bien. Tenemos infinitas fuentes y recursos para mejorar nuestra lengua materna. No podemos dar por hecho que por haber nacido en un país y haber vivido en él ya sabemos escribir. No es lo mismo comunicarse que conocer la riqueza de nuestro idioma.
Además, ten en cuenta que si un cliente potencial o algún colega lee tu blog, tu reputación puede mejorar o empeorar, y eso depende de cómo te expreses y cómo comuniques a tus lectores tus ideas. Aprovecha la ocasión para demostrar tu naturalidad y tu consciencia lingüística.

  • No escribas por el simple hecho de escribir. Escribe periódicamente si puedes, pero trata de escribir algo con contenido, no una entrada vacía que «rellene» el hueco de un día por prisa o por pereza.
  • Ten siempre cerca las reglas de redacción un texto: parece, nuevamente, que es algo que ya sabemos todos, pero compruebo que muchos lo olvidan. Inicio, cuerpo, desenlace; conectores, adjetivos, variedad de vocabulario, riqueza lingüística. 
  • Busca un título que atraiga, pero que también cumpla lo que promete. No caigamos en el marketing absurdo.
En la próxima entrada hablaré sobre cómo poner algo de orden en todo esto, en nuestras redes sociales y, en general, en nuestro trabajo con una serie de trucos y gestos bastante simples y efectivos. Estoy recopilando una serie de fuentes y de aplicaciones muy interesantes... ¡Estad atentos!

Espero que os haya gustado mi entrada. ¿Necesitas más orientación? ¿Tal vez realizar una consulta? Envíame un correo y hablamos. Me encantará poder ayudarte.



jueves, 2 de enero de 2014

Olvidémonos de las listas de propósitos

No pretendo con esta entrada que cojáis vuestra libreta favorita y apuntéis una larga lista de propósitos, porque todos sabemos dónde acaban la mitad antes incluso de que llegue el ecuador del año.

Lo que quiero reflejar en esta entrada es, tal vez, una pequeña reflexión que no mire demasiado al pasado —solo lo justo y lo reciente para aprender— ni tampoco hacia el futuro de forma determinante, puesto que eso no nos llevaría más a que bloquearnos en la casilla de salida sin poder avanzar. Recordemos que el presente es nuestro mejor aliado para caminar y seguir hacia delante.

¿Qué hemos aprendido en 2013?

Que los verdaderos deseos y aspiraciones tardan un poco más en llegar... así que no podemos abandonar a la primera de cambio porque no se cumplan casi inmediatamente.
Si eres autónomo, debes (deberías) saberlo. Todo se hace poco a poco, paso a paso, nadie dijo que fuera fácil emprender, menos aun en España ahora mismo, pero si tomaste esa decisión, sigue con ella, porque es lo que amas.
No valdrá con echar diez currículos y esperar a que una agencia o un cliente te llame. Tendrás que llamar a todas las puertas —sin aporrear, que eso no le gusta a nadie— y siempre con una sonrisa de optimismo que demuestre que amas lo que haces, que haces lo que amas. En definitiva: no se trata de vender, se trata de demostrar lo que existe de verdad.

Creo, muy firmemente, que si luchamos por algo que realmente deseamos podemos llegar a conseguirlo... o a conseguir algo bastante parecido, a pesar de las circunstancias, obstáculos o situaciones que no dependan por completo de nosotros.

Algo que también hemos (o he) aprendido: el enfado y la envidia no lleva a ninguna parte. Lo mejor es construirte tu propio mundo, el que tú crees que debería ser para ti y para quienes amas, porque será la manera más satisfactoria y efectiva de transmitir a los demás alegría, ilusión, ganas de trabajar y de compartir contigo... y, cuando llegues a casa, te sentarás en tu sofá y sentirás que eres fiel a ti mismo.

Recordemos que cada año nuevo es un año de calendario, pero que somos seres humanos, y que podemos tomar cada año como una referencia, como una página en blanco, con ciertos matices y marcas de pasado —¡como el papel reciclado :)!—, pero, al fin y al cabo, una página nueva donde escribir lo que de verdad deseamos.

Feliz Año Nuevo y feliz vida para todos.

Patricia
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