jueves, 2 de enero de 2014

Olvidémonos de las listas de propósitos

No pretendo con esta entrada que cojáis vuestra libreta favorita y apuntéis una larga lista de propósitos, porque todos sabemos dónde acaban la mitad antes incluso de que llegue el ecuador del año.

Lo que quiero reflejar en esta entrada es, tal vez, una pequeña reflexión que no mire demasiado al pasado —solo lo justo y lo reciente para aprender— ni tampoco hacia el futuro de forma determinante, puesto que eso no nos llevaría más a que bloquearnos en la casilla de salida sin poder avanzar. Recordemos que el presente es nuestro mejor aliado para caminar y seguir hacia delante.

¿Qué hemos aprendido en 2013?

Que los verdaderos deseos y aspiraciones tardan un poco más en llegar... así que no podemos abandonar a la primera de cambio porque no se cumplan casi inmediatamente.
Si eres autónomo, debes (deberías) saberlo. Todo se hace poco a poco, paso a paso, nadie dijo que fuera fácil emprender, menos aun en España ahora mismo, pero si tomaste esa decisión, sigue con ella, porque es lo que amas.
No valdrá con echar diez currículos y esperar a que una agencia o un cliente te llame. Tendrás que llamar a todas las puertas —sin aporrear, que eso no le gusta a nadie— y siempre con una sonrisa de optimismo que demuestre que amas lo que haces, que haces lo que amas. En definitiva: no se trata de vender, se trata de demostrar lo que existe de verdad.

Creo, muy firmemente, que si luchamos por algo que realmente deseamos podemos llegar a conseguirlo... o a conseguir algo bastante parecido, a pesar de las circunstancias, obstáculos o situaciones que no dependan por completo de nosotros.

Algo que también hemos (o he) aprendido: el enfado y la envidia no lleva a ninguna parte. Lo mejor es construirte tu propio mundo, el que tú crees que debería ser para ti y para quienes amas, porque será la manera más satisfactoria y efectiva de transmitir a los demás alegría, ilusión, ganas de trabajar y de compartir contigo... y, cuando llegues a casa, te sentarás en tu sofá y sentirás que eres fiel a ti mismo.

Recordemos que cada año nuevo es un año de calendario, pero que somos seres humanos, y que podemos tomar cada año como una referencia, como una página en blanco, con ciertos matices y marcas de pasado —¡como el papel reciclado :)!—, pero, al fin y al cabo, una página nueva donde escribir lo que de verdad deseamos.

Feliz Año Nuevo y feliz vida para todos.

Patricia
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