domingo, 9 de marzo de 2014

El «marketing» en traducción. ¿Qué tal una escala de grises?

El hombre y su extraña manía de colocar todo en el blanco o negro.
O te obsesiona el marketing y necesitas saturar a los demás con tus técnicas de promoción, o te posicionas en el astuto —e incluso más promocional— lugar de rechazar cualquier tipo de estrategia comercial o de venta, criticando a los que lo aplican.



¿Somos empresas o no? Lo somos. Somos microempresas, amigos.

Según la RAE, marketing —o mercadotecnia— se define como:
mercadotecnia.
(De mercado y -tecnia).
1. f. Conjunto de principios y prácticas que buscan el aumento del comercio, especialmente de la demanda.
2. f. Estudio de los procedimientos y recursos tendentes a este fin.


No nos engañemos: todos necesitamos, como trabajadores autónomos que llevamos una pequeña empresa, buscar clientes. Eso implica utilizar ciertos recursos o estrategias. A elección de cada uno. Algunas personas han tenido la suerte de haber podido caer en el campo en el pasado y no necesitar ahora, en la explosión de las redes sociales, promocionarse a través de estas. Perfecto. Otras, en cambio, son más jóvenes, acaban de comenzar a emprender o, simplemente, no se habían promocionado hasta ahora y necesitan ser más activos... ¿Por qué estaría mal promocionarse?

Lo primero que creo que está mal: promocionarse incorrectamente. Vamos a considerar esta afirmación como un color gris, ¿vale? No es ni blanco ni negro. ¿A que también sienta bien?; lo segundo que creo que está mal: no respetar los métodos de los demás por el mero hecho de que tú no lo haces o sí lo haces; lo tercero que creo que está mal: no saber promocionarse, sino malvenderse con humo. Esto casi es lo mismo que lo primero. Seamos honrados y vendamos lo que somos y hemos hecho, no lo que «quieres que otros crean que eres».

En eso consiste un poco también la vida, en defender lo que eres, en vender lo que realmente piensas, no en lo que otros quieran oír. Al fin y al cabo, si no eres algo que dices ser, tarde o temprano se va a notar.

Hace unos días, un par de personas me preguntaron cómo podían conseguir más clientes y promocionarse. Yo no tengo una bola de cristal ni fórmulas o varitas mágicas, pero si algo he aprendido es lo que creo que NO debo hacer. Aquí va:

- No satures diariamente a tus contactos con miles de movimientos comerciales. Dosifica las cosas, que ya se sabe lo que decían las abuelas: lo bueno, si breve, dos veces bueno. No sientas ansiedad por si «otros te adelantan». Las mejores cosas que me han pasado en mi vida, por ahora, han sido las que se han hecho de forma sólida y poco a poco, sin pensar en qué kilómetro estaban otros. Si no, al final, todo cae cual castillo de naipes.

- Sé coherente con tus cuentas y redes sociales. Si te defines como un profesional, actúa como tal, aunque puedas dar algún toque más humano, por supuesto, que además es positivo y también demuestra que eres una persona, antes que traductor. Lo que creo que no se debe hacer es saturar con tus entradas de blog (por poner un ejemplo ficticio) y soltar a la mañana siguiente que te has levantado con una resaca increíble o que vas a emborracharte como una cuba el fin de semana.

Siempre digo esto desde mi punto de vista, ojo, allá cada uno. Todo esto partiendo de la base de que estás leyendo esta entrada de blog y que te pueda interesar promocionarte o mejorar como profesional con alguna pequeña estrategia o impulso con redes sociales y otros sistemas. Si no, estupendo, puedes cerrar el blog y seguir usando tus cuentas como tú mejor creas, y lo respeto.

- Ni tanto ni tan calvo: créate una imagen profesional, promociona lo que sabes hacer, pero no vendas más de lo que puedes abarcar.

- Por otra parte, nadie necesita saber TODO lo que estás cursando, enseñando a otros o haciendo en cada momento, sea profesional o no. La discreción, con pequeñas cosas de interés, es mucho más efectiva y genera más admiración, al menos en mí.

- Como he dicho arriba, todos somos humanos, así que no está mal que pongas quién eres como profesional, pero también algo que también te pueda interesar más allá de la traducción. Créeme, si solo te interesa la traducción y nada más que eso, sueñas con ello las 24 horas del día y no tienes más vida, tienes un problema.

- Lo dicho ya mil veces: si creas un blog, escribe, pero con coherencia y aportando algo nuevo, no una redifusión, que para eso ya tenemos apuntes, libros y conferencias. A nadie le gustan los refritos.

- Si crees que el hecho de tener Twitter te genera un conflicto interno entre lo que ser como persona y como profesional, no te preocupes: a todos nos pasa. ¿Qué tal si juegas con redes mucho más interesantes para tu cara profesional? LinkedIn es una excelente opción que se nos olvida explotar muchas veces.

- No te gastes mucho dinero en promocionarte. Hay muchas vías —y cada vez más, gracias a Internet— para hacerlo de forma gratuita o pagando, pero pagando por muchas otras utilidades y recursos: conferencias, encuentros y charlas, un blog bien escrito, interés real y mensajes directos a ciertas empresas, clientes o colegas, aportaciones en foros...

Quien lo consigue, no es por dinero, es por esfuerzo y por valía. 

Personalmente, me encuentro en una etapa en la que estoy explotando mucho más mi perfil en LinkedIn que mis redes sociales, aunque sí tengo dos cuentas de Twitter (fue una decisión que me costó y que a día de hoy sigo a veces pensando), una personal y otra profesional. A veces coinciden en contenidos, a veces no. Creo que es mucho más útil para mí, puesto que puedo conocer a muchos otros colegas de profesión o de campos en los que trabajo, sin tener que divulgar toda mi información más privada o personal sobre lo que pienso en todo momento.

Finalizo esta entrada con un mensaje importante: no te sientas culpable por querer promocionarte como profesional, pero, si lo haces, hazlo de una manera... también profesional.

Feliz semana.





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