miércoles, 14 de octubre de 2015

¿Sabemos coordinar proyectos?

¿Sabemos qué significa realmente gestionar proyectos? No digo únicamente gestionar proyectos de traducción o localización, por poner ejemplos de nuestra profesión, sino de gestionar proyectos en cualquier campo.

¿Estamos preparados para coordinar un equipo para varios trabajos y clientes específicos?
Tengo la impresión de que no.

Sabemos que tenemos que conocer bien nuestra profesión —la traducción, en el caso que ocupa a la mayoría de los que leen este blog—, que deberíamos manejar bien al menos un idioma extranjero y el nuestro (tengo mis dudas sobre si realmente la gente sabe qué nivel real tiene de su propia lengua materna, pero aparquemos este tema para otra entrada que verá la luz pronto), y que hay que contactar con los proveedores, es decir los traductores.

¿Es esto suficiente? Francamente, NO.

Una gestión o coordinación de proyectos debe basarse en una serie de etapas y normativas de calidad y de proceso. Esto, en algunos países como Reino Unido u otros europeos, ya está más que implantado —de hecho, la gestión de proyectos, en general, se valora como una formación independiente que se entrelaza con la traducción, la informática o el campo que sea pertinente—, pero en países como España, amigos míos, tengo mis serias dudas. A los hechos más reales me remito, con casos que cuentan en primera persona muchos colegas sobre coordinadores de proyectos, agencias y empresas directas con departamento propio de traducción, donde todo se realiza manga por hombro y no existe un control de calidad, un registro apropiado de los proyectos ni un seguimiento profesional de los mismos. Lo único que acaba importando es entregar el trabajo a tiempo y enviar la factura al cliente.

¿Cómo podemos profundizar en la gestión de proyectos? Bien, antes de entrar en cuestiones de los diferentes países, podemos remitirnos a aquella buena norma ISO que se pierde entre tantas normas de pura traducción, revisión o calidad, y que nunca se nos ocurre que pueda existir: ISO 11669: Proyectos de traducción.

Aprovecho y hago otro pequeño paréntesis para comentar y recordar que no está de más disponer, al menos en formato electrónico, de algunas normas ISO básicas que pueden ayudarnos en nuestra manera de emprender en el campo profesional de la traducción. Lo malo es que el precio no es precisamente reducido.

Retomando el tema de la gestión de proyectos: el hecho de tener una especialización real en la gestión de proyectos es lo que realmente distingue a las empresas competentes —lo de competitivas es harina de otro costal— del resto de firmas o agencias de traducción, las cuales, como ya he comentado anteriormente, parecen obsesionarse con la entrega al cliente y se ciñen a esa única etapa. 

Y ahí es cuando comienza a flaquear la calidad y nuestro proyecto hace aguas por todas partes: revisión de baja calidad o inexistente; coordinación «descoordinada»; falta de información esencial; ausencia de puentes comunicativos entre proveedor, coordinador y cliente... Y podríamos acostarnos, levantarnos al día siguiente y seguir enumerando grandes inconvenientes y obstáculos para el correcto tratamiento de un proyecto.

(Continuará…)






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